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Salir de deudas: el orden que sí funciona

El orden pesa más que la fuerza de voluntad. Los cuatro pasos, y lo que te van a ofrecer por el camino.

Una escalera larga de piedra y, abajo del todo, un niño pequeño a punto de subirla
Foto de Jukan Tateisi en Unsplash

Actualizado el 17 de septiembre de 2026. Las normas cambian: revisa siempre las fuentes que citamos al final.

Casi todo lo que se escribe sobre salir de deudas habla de disciplina. La disciplina ayuda, pero lo que más mueve la aguja es el orden: con la misma plata al mes, hacer los pasos en una secuencia o en otra cambia cuánto pagas y cuánto tardas.

Estos son los cuatro pasos, y las dos ofertas que te van a hacer por el camino.

1. La lista completa, con las cifras del estado de cuenta

De cada deuda necesitas tres datos: saldo de capital, tasa anual y pago mínimo mensual. Los tres salen de tu estado de cuenta.

De memoria no sirve, y no es un consejo de manual: la tasa es justo el dato que la gente recuerda mal, casi siempre por debajo. Y del saldo, pide el de capital a la fecha, no el total de cuotas pendientes. El segundo incluye intereses que todavía no se generan, así que si abonas contra esa cifra estás pagando de más.

Escribe también las que no sientes como deuda: el crédito del almacén, lo que financiaste en el celular, el préstamo de un familiar. Un plan hecho sobre una lista incompleta se cae en el segundo mes.

2. El mínimo en todas, sin fallar

Antes de cualquier estrategia. Un atraso dispara mora, queda registrado en el buró de crédito y encarece cualquier crédito que pidas después. Esos tres costos juntos se comen, con holgura, lo que puedas ganar eligiendo bien a cuál deuda atacar.

Si el problema es que los mínimos ya no te alcanzan, salta al final de esta guía: ese es otro escenario y tiene otra salida.

3. Todo lo que sobre, a una sola deuda

Aquí está el paso que la mayoría hace mal. Lo que te sobra no se reparte entre todas: se echa íntegro a una, y las demás siguen recibiendo solo su mínimo.

Cuál elegir depende de qué necesites más:

  • La de tasa más alta paga menos intereses. Siempre, sin excepciones.
  • La de saldo más chico cierra antes, y ver una deuda desaparecer es lo que sostiene el plan cuando llevas ocho meses.

Un detalle que casi todo el contenido sobre esto cuenta mal: la primera opción no suele sacarte de deudas antes. Con la misma capacidad de pago hay que devolver todo igual, así que las dos estrategias terminan casi siempre el mismo mes. La diferencia está en los intereses. Con tus propias cifras lo ves en a cuál deuda pagarle primero.

4. La cuota que se libera no se gasta

Cuando una deuda se cierra, esa cuota no vuelve a tu bolsillo: se suma a lo que le echas a la siguiente. Es el motor de todo el plan y el paso que más se rompe, porque cerrar una deuda se siente como haber ganado algo.

Si al cerrar la primera te gastas esa cuota, el plan deja de acelerar y vuelves al ritmo de los mínimos, que está calculado para durar años.

Los cuatro pasos, en orden Primero la lista completa de deudas con sus cifras reales, después el pago mínimo en todas sin fallar, después todo lo que sobra a una sola deuda, y por último reciclar la cuota que se libera cuando una deuda se cierra. 1 La lista, con cifras reales 2 El mínimo en todas, siempre 3 Lo que sobra, a UNA sola 4 La cuota libre no se gasta y vuelve al paso 3 con la siguiente deuda El paso 4 es el que acelera todo, y el que más se rompe.
Saltarse el paso 4 devuelve el plan al ritmo de los mínimos, que está calculado para durar años.

Lo que te van a ofrecer, y hay que mirar con lupa

Refinanciar o comprar tu cartera. Te ofrecen juntar todo en un solo crédito con una cuota más baja. Sirve cuando la tasa nueva es claramente menor. Pero una cuota más baja casi siempre significa más meses, y más meses significan más intereses aunque la tasa no suba.

La única forma de comparar es el costo efectivo, no la cuota. Pide la tabla de amortización completa de la oferta y pásala por costo real de un crédito. Si la oferta baja la cuota un 30% y estira el plazo al doble, lo que tienes delante es la misma deuda con otro nombre, y más cara.

Pagar solo el mínimo de la tarjeta. No es una oferta, es el camino por defecto, y es el más caro que existe. El mínimo es un porcentaje del saldo, así que baja cuando el saldo baja y la deuda se estira durante años. Cuántos, exactamente, sale en pagar solo el mínimo. Y antes de diferir una compra nueva con la tarjeta, mira cuánto pagas de más frente al contado en compra diferida.

Y si tienes un crédito con cuota fija al que le vas a abonar, pide explícitamente reducción de plazo y no reducción de cuota: con el mismo abono la diferencia son cientos de dólares. Está desarmado en abono a capital.

Si ya no puedes pagar

Primero, lo que no puede pasar, porque es lo que más se usa para asustar. La Constitución, en su Art. 66, numeral 29, literal c, dice:

Que ninguna persona pueda ser privada de su libertad por deudas, costas, multas, tributos, ni otras obligaciones, excepto el caso de pensiones alimenticias.

En Ecuador no hay cárcel por deber una tarjeta, un crédito de consumo ni un crédito de almacén. La única excepción que reconoce la Constitución son las pensiones alimenticias. Si alguien que te cobra insinúa lo contrario, está mintiendo.

Ahora, lo que sí puede pasar, que no es poca cosa:

  • El saldo sigue creciendo con mora e intereses.
  • Queda registro en tu historial crediticio, y eso encarece o bloquea cualquier crédito futuro.
  • La deuda puede pasar a cobranza externa.
  • Puede terminar en un juicio civil, y de ahí en el embargo de bienes o la retención de cuentas. No es prisión, pero es serio.

Lo que casi siempre funciona mejor que esconderse: hablar antes de caer en mora. Una entidad prefiere renegociar un plazo que iniciar una cobranza, y esa conversación pesa mucho más cuando todavía estás al día. Pide la propuesta por escrito y pásala por la calculadora antes de aceptarla nada.

El error que reinicia la cuenta

Todo lo anterior supone que dejas de sumar deuda mientras tanto. Un consumo nuevo cada mes reinicia la cuenta y ningún plan sobrevive a eso, por bien ordenado que esté.

Si la tarjeta es el problema, guárdala fuera de la billetera mientras dure el plan. La razón es aritmética: el plan está calculado sobre un saldo que deja de crecer.

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Fuentes

Guía informativa. No constituye asesoría legal ni sustituye la consulta con un profesional. Si tienes un conflicto laboral en curso, la Defensoría Pública ofrece patrocinio gratuito.